Re: LIKE DEEP BLUE SEA - CAP. 4 « Result #2 Today at 4:20pm »
è davvero curioso leggermi in spagnolo, soprattutto perchè è una lingua che, purtroppo, non conosco.
però, gli spazi, la punteggiatura, e....le immagini , chiare nella mia mente, unite a qualcuna che conoscevo già perchè da me scelte, altre messe dalla mia cara amica.
cmq finchè altre persone si divertono a leggere di questa mia follia, anche se il merito è tutto di Angelita, ne sarà sempre valso la pena!
sapeste come mi sono divertita io a scriverla!
è strano, è come se M&S si fossero....impossessati di me!
volete sapere come va a finire? bhè, c'è ancora altro da leggere
Amigas... retomando este tema... que en particular a mi me gusta mucho... les digo que para mi Piper se parece un monton al Dave y creo ciegamente que es hija de el... aunque este par nunca a dicho ni dira nada, puesto que el secreto se lo llevaran a la tumba... Ustedes que dicen???
Saludos
Pos, ya sabes lo que yo digo, paty, pa mi no se parece, es igual!!!
SI TE PUDIERA DECIR II « Result #6 Today at 2:27am »
Titulo: Si te pudiera decir parte II Autoras: Lou y Very Clasificacion: UTS (por ahora) Disclamer: Como siempre, nos negamos rotundamente a renunciar a ellos.
Mansión Colucci
La mansión donde vivirían el tiempo que durara el caso era un edificio de una magnificencia increíble. Mulder y Scully acababan de llegar y se encontraban parados en el salón con los ojos abiertos como platos. La escalera de mármol que se hallaba frente a ellos era hermosa, pero también algo amenazante.
Mulder miró a su compañera de reojo, la peluca negra acentuaba el blanco de su piel y el azul marino de sus ojos, y su atuendo elegante le daba un aire sofisticado y a la vez sexy, provocativo. Tragó saliva con dificultad, la falda, abierta en un costado hasta la mitad del muslo se le adhería a las caderas como una segunda piel y la blusa escotada acentuaba la redondez de sus senos, apretó con fuerza los dientes, serían tiempos difíciles de sobrellevar.
Para Scully, el disimulado escrutinio de Mulder no pasó desapercibido, le había dedicado un montón de miraditas de ese tipo durante todo el viaje, y ella había hecho lo propio con él, que llevaba un pantalón de vestir negro, que marcaba sus perfectos glúteos, una camisa de seda blanca con la mangas enrolladas hasta los codos y los tres primeros botones desprendidos. Llevaba el saco al hombro en una mezcla de elegancia y despreocupación y tenía el cabello oscuro peinado hacia atrás ¡Cielos! Estaba absolutamente irresistible.
M: Bien, Scully – dijo y ella se sobresaltó – subamos a dejar nuestras cosas y a ver los dormitorios.
S: Alexis – dijo remarcando la palabra.
M: ¿Qué?
S: Que soy Alexis, debes llamarme así en todo momento – lo regañó – recuerda que un error podría ser fatal.
M: Tienes razón, lo siento – dijo – es que se me hace difícil, nunca te he llamado por tu nombre, me cuesta acostumbrarme a llamarte por otro.
S: Lo sé, pero trata de acostumbrarte rápido, Andre. – y sin decir más, se encaminó hacia la escalera.
Mulder se quedó un momento observando el vaivén de su trasero mientras ella subía la escalera, ese redondo y perfecto trasero hacía que sintiera ganas de apretarlo con sus manos y… ¡Detente amigo! Se dijo. No debía dar rienda suelta a esa clase de pensamientos, tenían un caso muy importante entre manos y en eso debía concentrarse. Tomó aire intentando calmar el acelerado palpitar de su corazón, y de otra parte de su cuerpo, sacudió la cabeza y la siguió escaleras arriba. Cuando llegó al piso superior recorrió el largo pasillo hasta encontrar a Scully en una espaciosa habitación decorada con lujo, estaba desarmando la maleta y la agente Lise Delorme, que sería el ama de llaves, se encontraba con ella.
M: ¿Cuál será mi cuarto? – Preguntó desde la puerta.
L.D: Este, agente Mulder – Scully siguió sacando prendas y colocándolas con sumo cuidado en los cajones y el armario, como si no hubiera escuchado a la otra mujer.
M: ¿Perdón? – Dijo sacudiendo la cabeza.
L.D: Tiene que dormir aquí – contestó con tono paciente.
M: ¿Por qué? Creí…
L.D: Es necesario que se comporten como una pareja en todo sentido – lo interrumpió – Esa gente es muy peligrosa y una vez que entren en su círculo, no le quepa duda de que los investigarán, incluso puede que los espíen.
M: Pero no hay forma de que sepan que no dormimos…
S: ¡Cielos Mulder! – Explotó ante la insistencia de él – No tienes de qué preocuparte, no voy a saltar sobre ti en la noche, tu virtud está a salvo conmigo – se burló – además, la habitación tiene una sala de estar, ahí será donde dormirás tú. – dijo señalando una puerta abierta.
M: Andre.
S: ¿Cómo?
M: Mi nombre es Andre – dijo con los dientes apretados – No lo olvides Alexis. – y se dirigió hacia la salita murmurando algo entre dientes.
Mulder observaba el pequeño cuarto con gesto molesto, no es que le desagradara la decoración, le daba igual, lo que lo molestaba eran las burlas de Scully, como si no comprendiera lo difícil que esa situación era para él ¡Demonios! Aunque no dormirían en el mismo cuarto estarían demasiado cerca, para cualquier cosa tendría que pasar por la habitación de ella, incluso deberían compartir el baño ¡Maldición! ¿Quién lo habría mandado a aceptar aquel caso?
Pasaron el resto del día instalándose y ultimando detalles de la misión. Los agentes Lise Delorme y Peter Shackley, que serían el ama de llaves y el chofer, repasaron junto a Mulder y Scully las biografías de sus personajes ficticios. Durante la cena, Delorme y Shackley ensayaron su comportamiento como empleados de los señores Colucci, es decir, les sirvieron como si en realidad fueran gente rica. Tanto a Mulder como a Scully les resultaba sumamente incómoda aquella situación, ninguno de los dos estaba acostumbrado a aquel estilo de vida y si a eso se le sumaba que tenían que comportarse todo el tiempo como una pareja y tratarse cariñosamente, el ambiente estaba más que tenso, sobre todo para Mulder, que no dejaba de pensar en cómo haría durante aquellos días para ocultar lo que sentía por su compañera. El hecho de que la amaba no era un descubrimiento reciente, hacía tiempo que sentía aquello y aunque le había costado aceptarlo y había tratado de hacer desaparecer ese amor, finalmente había acabado por resignarse a que estaba enamorado de Scully y siempre lo estaría, pero eso no significaba que pensara hacer algo al respecto, las cosas estaban como debían estar, ya era demasiado para Scully tenerlo como compañero y amigo, ella no necesitaba más complicaciones en su vida, por eso él le había ocultado sus sentimientos durante tantos años y seguiría haciéndolo, pero su deseo no siempre era tan fácil de esconder, y mucho menos ahora debido al aspecto tan sexy que tenía su compañera con aquel cabello negro y esa ropa elegante y atrevida. ¡Cielos! Rogó para sus adentros que aquel caso no durara demasiado. La voz de la agente Delorme lo trajo de vuelta a la realidad.
L.D: Si no se les ofrece nada más Sra. Colucci – dijo totalmente metida en su papel – Me retiro, cualquier cosa que necesite, sabe dónde encontrarme.
M: ¿Cuáles son sus habitaciones? – Con el impacto de saber que compartiría la habitación con Scully, no había preguntado dónde dormirían los otros dos.
L.D: No dormiremos aquí, las viviendas del personal de servicio están detrás de la casa.
M: ¿No dormirán aquí? – Abrió mucho los ojos – Eso no está bien - ¿Estaría solo con Scully en la casa? – Si algo llegara a pasar, deberíamos estar todos aquí.
L.D: Para eso se han instalado los micrófonos y las cámaras de seguridad – explicó con paciencia – Mi compañero y yo nos turnaremos en las noches para vigilar desde los monitores que hay en nuestros cuartos, si algo sucede estaremos en la casa en un segundo.
M: Pero agente…
L.D: Sra. Shakes – lo interrumpió - ese es mi nombre a partir de hoy, Sr. Colucci, no debe olvidarlo.
M: Lo siento – suspiró – Sra. Shakes, no estoy de acuerdo con esto, no me gusta que estemos solos – expresó con preocupación. Scully puso los ojos en blanco.
S: Puede retirarse Sra. Shakes.
L.D: Buenas noches señores – se despidió.
S: Buenas noches – respondió y observó a su compañero que seguía con la mirada perdida y gesto preocupado - ¿Qué te sucede? – Lo interrogó una vez que la otra mujer se hubo marchado.
M: No me gusta nada esto Scully – ella abrió la boca para replicar y él se corrigió al instante – Alexis.
S: ¿No te gusta que estemos solos?
M: Así es – Scully esperó que continuara, pero él no dijo nada más.
S: Y… ¿Hay algún motivo en particular para que eso te moleste? – Preguntó alzando una ceja.
M: Varios – contestó, con lo que provocó que la ceja de ella se elevara aún más, haciendo que el estómago de Mulder se contrajera, lo excitaba demasiado aquel gesto – Me preocupa tu seguridad, no quiero que nada te suceda.
S: ¿Vas a empezar otra vez con eso? – Preguntó molesta – Ya te he dicho que…
M: Lo sé – la interrumpió – pero trabajar de encubiertos es muy riesgoso.
S: No necesito que me lo digas, conozco los riesgos de mi trabajo – espetó enojada.
M: Lo sé, pero…
S: Escúchame bien, porque sólo lo diré una vez más – lo interrumpió con tono cortante – Soy una agente federal igual que tú, y al igual que tú, estoy perfectamente capacitada para realizar el trabajo por el que se me paga, entiéndelo de una vez por todas, porque si sigues insistiendo tendré que pensar que dudas de mis habilidades como agente – Mulder la escuchaba sin decir una sola palabra, no era bueno interrumpirla cuando usaba aquel tono – Así que, a menos que haya algo que no me estás diciendo – continuó a la vez que se ponía de pie – no tienes por qué preocuparte – y se giró para salir del inmenso comedor.
Mulder la observó alejarse como hipnotizado. Cualquiera que no la conociera tan bien como él, sólo vería a una mujer segura de si misma caminado con tranquilidad hacia las escaleras, pero él sabía, por la rigidez de sus hombros y la excesiva calma de sus movimientos, que estaba terriblemente enfadada, lo cual no era bueno para él por varias razones, pero principalmente porque lo excitaba demasiado verla enfada, de hecho, no había podido evitar sentirse tremendamente excitado durante todo el discurso que ella le había soltado ¡demonios! Y ella le decía que no tenía de qué preocuparse.
Scully entró a su habitación y cerró la puerta con fuerza, descargando así un poco de toda la ira que se vio obligada a esconder mientras hablaba con Mulder. Se quitó la peluca y la arrojó sobre una silla. Estaba harta de que la sobreprotegiera, de que la tratara como si fuera su hermana menor, ella no era Samantha ¡maldita sea! Era una agente del FBI, capaz de desempeñarse en su trabajo tan bien como cualquier agente masculino, y creía que su compañero lo sabía. No es que le disgustara que se preocupara por ella, la hacía sentir segura el hecho de saber que él estaría allí siempre que lo necesitara, pero lo de este caso sobrepasaba todos los límites. Mulder se estaba comportando muy extraño, parecía que lo que en realidad le preocupaba era que tendría que estar a solas con ella en aquella casa, se lo veía incómodo, pero ¿por qué demonios iba a incomodarlo eso? No era la primera vez que fingían ser un matrimonio. Suspirando con cansancio se metió en la cama, apagó la luz de la mesilla e intentó dormir. Cuando Mulder entró en la habitación media hora después con paso sigiloso, aún no lo había conseguido, pero cerró fuertemente los ojos y fingió que dormía.
Mulder entrecerró los ojos tratando de acostumbrarse a la oscuridad del cuarto, después de unos segundos pudo distinguir la pequeña figura de Scully acurrucada en la cama bajo las mantas. Necesitaba hablar con ella, intentar explicarle lo que le sucedía, al menos parte de eso, porque había cosas que no podía ni debía decirle. Lentamente se aproximó a la cama.
M: Scully – susurró – Scully ¿Estás dormida?
S: Lo estaba hasta que tú me despertaste – mintió.
M: Lo siento, yo…
S: No importa – encendió la luz de la mesilla y se sentó en la cama - ¿Qué quieres?
M: Lo siento – dijo con pesar – siento haberme comportado así, pero tú sabes que me preocupo por ti, no soportaría que algo te sucediera.
S: Lo sé, pero hay algo en este caso que hace que te preocupes más de lo normal ¿qué es?
M: Ya te lo dije – contestó evasivo – trabajar de encubiertos es…
S: Por favor, Mulder – interrumpió – ya lo hemos hecho antes y sólo estábamos tú y yo.
M: Sí, pero esto es diferente.
S: ¿Por qué? - Él hubiera querido gritar que era diferente porque ya no sabía por cuánto tiempo más podría ocultarle sus sentimientos y porque su cercanía empezaba a volverlo loco, pero se contuvo, y en su lugar dijo:
M: Porque esta gente es muy peligrosa, Scully – se acercó del todo y se sentó junto a ella en la cama – Son personas que no dudarían en matarnos si descubrieran quiénes somos.
S: Tampoco es la primera vez que nos topamos con esa clase de gente. Dime la verdad ¿Acaso crees que no estoy a la altura del trabajo?
M: ¡Por supuesto que no! – Se pasó una mano por el cabello con frustración ¿De qué manera podía hacerle entender lo que le sucedía sin revelarle el verdadero motivo de su inquietud? Suspiró – Sé que eres una excelente agente, pero no puedo evitar preocuparme, tú me importas demasiado – la miró con ojos implorantes – Prométeme que te conducirás con sumo cuidado – pidió mientras tomaba una de las pequeñas manos de ella con la suya.
S: Mulder…
M: Por favor, sólo prométemelo.
S: Está bien – sonrió – te lo prometo.
M: Gracias – susurró.
Con su mano libre, Mulder le acomodó un mechón del cabello cobrizo detrás de la oreja y le acarició la mejilla tiernamente. Bajó la mirada y al reparar por primera vez en el camisón que ella llevaba puesto se quedó sin aliento. La prenda no dejaba mucho a la imaginación, era bastante transparente, en nada se parecía a los pijamas de seda o algodón que Scully solía usar. Mulder no podía apartar los ojos de semejante visión. Los pechos de Scully subían y bajaban al compás de su agitada respiración ¿Agitada? Levantó la vista y al encontrarse con la mirada femenina supo por qué. Scully también estaba excitada ¡Cielos! Tenía que salir de ahí antes de que cometiera una locura. Inspiró profundamente y soltando la mano femenina se puso de pie
M: Será mejor que te deje dormir – dijo apresuradamente – Y yo debería tratar de hacer lo mismo, mañana nos espera un largo día – ella lo observaba en silencio – Buenas noches Scully – se dio la vuelta y se dirigió a la salita donde dormiría, pero la voz de ella lo detuvo.
S: Mulder… - susurró con voz ronca.
M: ¿Si? – no se volvió a mirarla, si lo hacía posiblemente se abalanzaría sobre ella. El corazón le martilleaba contra el pecho mientras esperaba. Cerró los ojos con fuerza.
S: Mi nombre es Alexis – dijo por fin – Que descanses Andre.
Scully despertó algo desorientada, la luz entraba a raudales por el amplio ventanal, miró el reloj y se sentó de golpe en la cama al comprobar que eran las 9.00 de la mañana, llegaría increíblemente tarde a trabajar, pero al observar a su alrededor la espaciosa habitación decorada con lujo, recordó que esa mañana no tenía que ir a trabajar, ya estaba trabajando. Se bajó de la cama con calma paseó su mirada por todo el cuarto ¿Dónde demonios estaría su bata de felpa? Fue hasta el baño para fijarse si la habría dejado allí, pero lo que encontró del otro lado de la puerta la dejó paralizada y sin habla. Mulder estaba parado frente al espejo afeitándose, el cabello oscuro, todavía húmedo por la ducha reciente, le caía en cortos mechones desordenados sobre la frente. En su pecho desnudo brillaban un centenar de pequeñas gotas de agua y la toalla que llevaba atada a la cintura era demasiado pequeña. Tenía una aspecto entre sexy y salvaje ¡Santo Dios! Ella lo había visto desnudo, pero en circunstancias muy diferentes, por lo que no se había detenido mucho a contemplar sus atributos físicos, que por cierto, eran demasiados. Observó ese torso desnudo y durante unos segundos se permitió imaginar cómo sería acariciarlo, cómo se sentirían aquellos músculos bajo sus manos. Sintió que se le secaba la boca, mientras que toda la sangre se le acumulaba en el rostro y un agradable calor se instalaba en otra parte de su anatomía, bastante más al sur. Sacudió la cabeza y parpadeó para alejar aquella visión. Abrió la boca pero no pudo articular palabra. Se aclaró la garganta y en ese momento, Mulder se volvió a mirarla.
S: Lo siento, yo… - se interrumpió al ver el brillo en los ojos de Mulder. Lo reconoció al instante, era el mismo brillo de deseo que vio en ellos la noche anterior.
La mirada de él estaba fija en el cuerpo femenino. Scully se dio cuenta que había estado tan absorta mirándolo que no reparó en lo que ella misma traía puesto. El camisón de seda no era una prenda vulgar, es más, le llegaba hasta los pies, pero era algo transparente, se le adhería al cuerpo marcando cada una de sus curvas y tenía un escote bastante pronunciado y revelador. Precisamente ahí era donde estaba posada la mirada de su compañero. Sintió el impulso de cruzar los brazos sobre el pecho, pero se contuvo. Se miraron en silencio durante unos momentos, ambos respiraban con pesadez.
M: Disculpa, estaré listo en un minuto – dijo con voz ronca, apartando la vista de ella y clavándola nuevamente en el espejo.
S: No, yo debí haber llamado – dijo procurando, no sin cierta dificultad, no volver a mirar el pecho masculino – sólo tomaré mi bata y te dejaré para que termines – la prenda estaba colgada de un gancho en la pared, Mulder quiso alcanzársela justo cuando ella estaba a punto de tomarla, por lo que sus manos se rozaron enviado una descarga eléctrica por sus cuerpos que los dejó inmóviles una vez más. Ella apartó la mano rápidamente, como si se hubiera quemado.
M: Toma – susurró extendiendo la mano en la que sostenía la bata.
S: Gracias – murmuró y salió del baño a toda prisa.
Cuando Scully bajó a desayunar, Mulder discutía acaloradamente con la agente Delorme y el agente Shackley, lo que hizo que se sintiera aliviada, fuera cual fuera la causa de la disputa, desviaría la atención de su compañero del “incidente” del baño.
S: Buenos días – saludó y Mulder se volvió a verla. Durante un instante, sus ojos verdes brillaron al contemplarla. Scully pensó que tal vez se había equivocado, porque casi inmediatamente él sonrió con picardía.
M: Buenos días cariño ¿Descansaste? – Scully alzó una ceja ante aquel apelativo – No hagas ese gesto, Lexie – dijo en tono burlón – Nuestra ama de llaves cree que debo mostrarme más cariñoso con mi bella esposa y creo que tiene razón ¿No te parece?
S: Por supuesto – sonrió – Pero sólo si a ti te apetece, cielo – contestó con voz melosa – Tú nunca has sido muy demostrativo, sin embargo, así te conocí y así me gustas - terminó con tono insinuante. Mulder abrió mucho los ojos y en seguida se enfrascó en la tarea de untarle mantequilla a una tostada.
El resto del día transcurrió entre discusiones y recomendaciones sobre cómo deberían comportarse en público. Todo eso era muy estresante, Mulder debía practicar su acento italiano y aunque ya casi lo tenía dominado, los otros dos agentes insistían en que debía usarlo a diario para que se acostumbrara a hablar así. El estar siendo atendidos como reyes por dos colegas era algo que los incomodaba mucho a ambos y por si fuera poco tener que tratarse cariñosamente hacía que la situación se tornara realmente tensa. Así que después de la cena estaban mentalmente agotados, por lo que los dos se retiraron a descansar temprano.
2.30 a. m.
Mulder llevaba una hora sentado a oscuras en la enorme cocina, bueno, en realidad en penumbras. Había intentado dormirse, pero todas las cosas que rondaban por su cabeza no se lo permitieron, así que había bajado en busca de algo que le permitiera conciliar el sueño, pero el vaso de leche tibia no fue de gran ayuda. Su principal preocupación no era el caso, era Scully, por supuesto, todo el día viéndola ir de acá para allá con esos atuendos sexys y dirigiéndose a ella como cariño, cielo o dulzura lo habían puesto al límite de su resistencia ¡Maldición! Él era un profesional en su trabajo, pero no era un santo, y para colmo de males, llevaba años enamorado de su compañera y deseándola en silencio. Suspiró con cansancio, tenía el presentimiento de que todo aquello no acabaría bien para él.
Scully bajó las escaleras con sigilo tironeando en vano del dobladillo de la indecentemente corta bata que llevaba puesta y, no por primera vez, maldijo para sus adentros que no le permitieran usar sus cómodos pijamas. Se había despertado en un estado de excitación increíble gracias a un sueño candente en el que Mulder, como siempre, era el protagonista y al no poder volver a dormirse, había bajado a la cocina para tomar algo. Toda la planta baja se encontraba en penumbras. Entró a la cocina y fue directo hasta el refrigerador, hurgó en el interior, pero no logró encontrar la leche.
M: ¿Tu madre no te dijo que no abrieras el refrigerador estando descalza, cariño? – Preguntó arrastrando las palabras.
S: ¡Santo Dios! Harás que me de un ataque – exclamó cerrando el refrigerador de golpe - ¿Qué haces aquí?
M: No podía dormir - contestó en el mismo tono, la visión de ella inclinada dentro del refrigerador con aquella corta bata permanecía en su mente y le dificultaba el habla. – Así que vine por un poco de leche tibia, pero ya ves que no resultó.
S: Por supuesto que no – dijo – tú tienes insomnio crónico, la leche no ayuda - se acercó a tomar el envase, pero una fuerte mano se cerró en torno a su muñeca antes de que lo alcanzara.
Levantó la vista y por primera vez contempló el rostro de Mulder con detenimiento. Ahí estaba otra vez ese deseo en sus ojos, pero ahora era un deseo salvaje, hambriento. Él la observaba descaradamente de arriba a bajo. Scully tironeó de la bata inútilmente una vez más. Mulder se puso de pie sin soltarla y se le acercó peligrosamente.
M: ¿Sabes una cosa, Alexis? – Dijo con voz felina – Esta noche mi insomnio no se debe a ninguna pesadilla.
S: ¡Ah! ¿No? Y ¿A qué se debe? – Preguntó con un hilo de voz.
M: A ti, Alexis – susurró – Todo el día he estado imaginando como sería acariciarte – la atrajo hacia su cuerpo rodeándole la cintura con un brazo.
S: Yo… yo… - balbuceó.
M: A todo hora me pregunto cuál será el sabor de esos tentadores labios – susurró al tiempo que los recorría con un dedo. Scully cerró los ojos y gimió.
Mulder se apoderó de la boca femenina, primero con delicadeza, saboreando los labios con la lengua en una caricia sensual, para luego introducirla entre ellos induciendo a Scully a separar los labios. La unión de sus lenguas fue como un choque eléctrico, se entrelazaron en una lucha en la que ninguno de los dos perdió. Mientras las manos de Mulder se colaron dentro de la bata de seda, las de Scully se enredaron en su corto cabello. Mulder abandonó la boca femenina para dedicarse por entero a la tersa piel de su cuello, mientras lo llenaba de pequeños besos húmedos, sus manos se encontraron con los firmes senos de ella y comenzaron a acariciarlos por sobre el encaje del sostén. Scully gimió y se apretó más contra él, sintiendo en su estómago la firme prueba de su deseo.
M: ¿Ves cómo estoy? – Preguntó con la voz enronquecida – ¡Estás volviéndome loco! – Exclamó al tiempo que una de sus manos se perdía entre los muslos de ella.
S: ¡Mulder! – gimió al sentir aquella caricia tan íntima.
Él se quedó quieto al escuchar su nombre ¿Qué demonios le había sucedido? Él no era Andre, ni ella era Alexis. Eran Mulder y Scully. Agentes del FBI, compañeros y mejores amigos. Con un suspiro cansado levantó la cabeza y apoyó la frente en la de ella por un momento, tratando de normalizar su respiración. Luego se separó y la miró a los ojos, esos ojos cristalinos, ahora oscurecidos por la pasión, lo miraban interrogantes. Le acarició dulcemente la mejilla con el dorso de la mano.
Lo siento – susurró y otra vez acercó la cara como para besarla, pero en el último instante, esquivó sus labios y depositó un largo y tierno beso en su frente. Luego se dio la vuelta y salió de la cocina.
Joined: Nov 2009 Gender: Female Posts: 44 Location: En todos lados y en ninguno... Karma: 0
Re: Piper...una Duchovny??? q piensan ustedes??? « Result #7 Today at 2:13am »
Amigas... retomando este tema... que en particular a mi me gusta mucho... les digo que para mi Piper se parece un monton al Dave y creo ciegamente que es hija de el... aunque este par nunca a dicho ni dira nada, puesto que el secreto se lo llevaran a la tumba... Ustedes que dicen???
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Re: BUENOS DESEOS para Lu! « Result #9 Yesterday at 9:52pm »
Lou, yo hace siglos no me aparezco por aca, por diversas causas, no tenia idea que te habia pasado algo, pero me da gusto saber que ya te encuentras mejor, te envio mis bendiciones, y mucha fuerza ehh!!! arriba los animos mujer y si no avisame y te mando un Mc Dreamy que te cure todos tus males
Siii loucita!!!!!!!! genial que estes mejor y entre nosotras!!!!!! Por cierto excelente el fic!!!!!!!!!! POR DIOS QUE NO AGUANTO!!!! Me encanta cuando se hacen pasar por matrimonio!!!!!!
Aguanta que ya falta poco, laurentis, si sos como yo, pronto se va a poner mas que interesante!!
Gracias Danny y gracias Lourdes. Que bien sentirte de nuevo aqui en el foro y que te hayas recuperado. Yo también espero para leer tu fic. Besos Angela.
Gracias, es reconfortante que noten tu ausencia, esperemos que no me ausente por mucho tiempo mas. En verdad q me pica la curiosidad por leer tu fic, se que es bueno por los comentarios pero creeme que no leere, es tan feo que te quedes con ganas y ya no vuelvan a subir, se que dices q no lo haras, pero tambien soy ansiosa, asi q mejor esperare
Siii loucita!!!!!!!! genial que estes mejor y entre nosotras!!!!!! Por cierto excelente el fic!!!!!!!!!! POR DIOS QUE NO AGUANTO!!!! Me encanta cuando se hacen pasar por matrimonio!!!!!!
Gracias Laurentis, yo tambien me siento feliz de estar de nuevo y que bien que te este gustando el fic, ya veras lo que viene!
Aca sigo, leyendo de a poquito todo lo que no he podido leer hasta ahora. Duskya, se me acaban las palabras para felicitarte, la ternura es tu linea, sin duda. Me encanto!!
Pues de verdad que agradezco mucho tu comentario.
A veces creo que me paso con tanta ternura y romanticismo, pero es de la manera que mejor me siento al escribir
Pues, a mi no me molesta que te pases, porque como vos sabes, la ternura no es mi fuerte al escribir, asi que me gustan estos relatos tiernos.